Ensamblaje escultórico textil
lana cruda, arpillera recuperada, objetos encontrados, madera reciclada, barra de acero, abrazaderas
2024 (en curso)
Dimensiones variables

Mirage of human nature

La lana cruda guía este proyecto, como material escultórico y en su estado más elemental: sin procesar, irregular, todavía portando rastros del animal y de la tierra. Su proximidad a lo vivo es fundamental. A través del agua, la presión y la fricción, las fibras se enlazan formando superficies densas, similares a una piel. La forma no se impone; emerge de la negociación entre el gesto y la materia. Bajo compresión, la lana se vuelve ambivalente: protectora y, al mismo tiempo, frágil. En relación con la arpillera, las telas recuperadas y las estructuras rígidas, la lana es sostenida, contenida o suspendida, generando una tensión entre lo blando y lo estructural, lo vivo y lo construido.

La lana aparece aquí como una materia expuesta, sometida al peso, la presión y la gravedad. Un lugar donde fragilidad y resistencia coexisten.

Estas obras suelen desplegarse en espacios postindustriales, donde el entorno no funciona como telón de fondo, sino como condición. El significado no reside únicamente en el objeto, sino que emerge a través de su encuentro con el lugar. Este enfoque remite a una condición premoderna de la imagen, cuando esta era inseparable de su emplazamiento. Como los frescos ligados al espacio arquitectónico, estas obras resisten el desplazamiento. Su sentido no es fijo, sino contingente.

Mirage of Human Nature examina lo humano como una estructura, revelándolo como una construcción sostenida por la ilusión. La catástrofe expone sus límites y hace visible su verdadera naturaleza. Aquello intrínseco a la naturaleza humana —más allá de la biología— se revela precisamente en el momento en que dejamos de ser humanos: la conciencia de nuestra propia deshumanización.

Fotografía: LelleFotografie